La habilidad para manejar la frustración es algo completamente fundamental para poder llegar a alcanzar el éxito, ¡apunta estos 5 consejos para poder llevarlo a cabo! 

Todos nos sentimos frustrados en algún momento de nuestra vida, donde nos invade una situación de impotencia que nos catapulta a una serie de pensamientos negativos muy complicados de eliminar. Queremos salir corriendo pero no podemos… ¿qué hacer en estos momentos? 

Puede haber diferentes orígenes para la frustración, ya sea una situación personal en casa, o algún desacuerdo profesional en la oficina (una discusión con tu jefe, tus empleados o un mal día en general). Que estos sentimientos negativos se acumulen nunca es bueno, por ello debemos saber cómo eliminarlos. 

Los problemas no van a desaparecer, pero podemos aprender a lidiar con ellos y manejarlos de una manera efectiva. No debemos tirar la toalla ni gritar por las esquinas, tú puedes hacerte con el control de la situación. 

Primero, reconoce cuándo estás frustrado. 

El primer paso para poder lidiar con la frustración es reconocer cuándo está pasando. Reconocer aquello que nos puede ir mal en algún momento no es algo negativo ni de personas débiles, sino todo lo contrario. Es tener inteligencia emocional para saber qué nos pasa, cuándo y por qué. 

Confía siempre en ti. Si haces las cosas, es porque puedes. 

Ya sabes explotar tu talento, entonces tienes que saber lo que puedes llegar a ser capaz de hacer. Una mala racha la tiene cualquiera, pero no vivimos constantemente en una mala racha. Debes reconocer tus habilidades y cultivarlas para poder llegar aún más lejos. 

No te tomes nada personal… es tu trabajo, no el 100% de tu vida. 

Aunque puedas tener un día algo ajetreado y tu jefe te haya gritado por haber cometido un error grave, o uno de tus empleados se ha distraído y no ha completado alguna tarea que era vital para tu empresa… no te lo tomes de manera personal. Es decir, es una cosa que tiene que ver con tu trabajo, no con tu vida. Siempre hay vida más allá del trabajo, y ni tu jefe te odia, ni tu empleado quiere que la facturación de la empresa disminuya. 

Sabes lo que vales, pero también conoce tus limitaciones. 

Al igual que debes reconocer tus habilidades, es muy importante también saber hasta dónde puedes llegar. Puedes aspirar a mejorar igual que los demás, pero debes saber cuáles son las herramientas que posees para alcanzar tus metas. Así, los tropiezos serán siempre mucho menos duros. 

Aprovecha lo que salió mal para aprender de tus errores. 

Las personas que estás destinadas a fracasar, toman cada error o tropiezo como una señal para no continuar con un proyecto. Tú debes saber que toda caída es una oportunidad para ver qué salió mal, y reordenar las ideas para poder aprovecharlas lo mejor posible. Así conseguirás una estrategia de crecimiento muchísimo más efectiva.