¿Cómo establecer los objetivos estratégicos?

En una empresa el futuro es allí donde queremos estar y siempre se suele trasladar en una idea concreta. Es la llamada “visión” de empresa, que no es otra cosa que nuestro proyecto de futuro o propósito empresarial. Sin embargo, para llegar a ese ansiado momento y conseguir ese objetivo último, primero es necesario abordar otros retos intermedios, los objetivos estratégicos.

¿Qué es lo que queremos ser?

Esta es la pregunta que debemos hacernos para plantear y darle forma a esos objetivos. Para materializarlos. La respuesta puede ser “Ser una gran multinacional”. Entonces, uno de tus objetivos estratégicos será la expansión a otro país. Si lo que quieres es “ser el mejor en tu categoría”, quizás deberías revisar la calidad del producto. Conocer qué queremos ser nos permitirá marcar las pautas para conseguirlo.

No hace falta movernos en un entorno empresarial. Si tu propósito personal es de aquí a cuatro años ganar la San Silvestre, tu objetivo este año será mejorar tu marca. Este objetivo se desgranará a su vez en otros, como mejorar la alimentación o dormir el tiempo suficiente. A su vez, estos se traducirán en otros objetivos como planificar la compra de la semana o ver Netflix solo hasta las 22:30. Y así sucesivamente.

Sin embargo, no todo vale a la hora de fijar tus objetivos estratégicos. Para que estén bien definidos tienen que cumplirse una serie de normas:

  1. Han de ser medibles. Ya sea el crecimiento del grado de internacionalización del negocio o los kilómetros que has logrado correr.
  2. Tienes que poder escalarlos y realizar comparaciones. Por ejemplo, el % de ventas en el extranjero respecto a las nacionales, o los kilómetros que has hecho a la hora.
  3. Debes fijar un nivel a alcanzar. Pueden ser el 50% de las ventas o bajar tu marca a 3 minutos y 15 segundos el kilómetro.
  4. El tiempo para alcanzarlo ha de ser limitado. Tendremos 2 años para llegar a ese nivel de ventas, o un mes para mejorar la marca.

¡Y aun así no basta! Ahora tendrás que fijarte en…

Características de los objetivos estratégicos

  1. ¿Esto me queda bien?

Igual que para vestir no nos podemos poner el jersey de nuestro sobrino- porque seguramente no nos entre-, tampoco nos podemos poner cualquier objetivo estratégico. Tienen que ser adecuados. Es decir, tienen que ir en sintonía con la misión de la empresa y su visión. Igual si tu empresa vende leche y tiene una imagen de marca cuyos atributos fuertes son la apuesta por lo local y autóctono y buscas, por ejemplo, llegar a ser “el producto lácteo de referencia en Galicia”, no tiene mucho sentido buscar la internacionalización. Quizás convenga más diversificar y apostar también por los yogures. Entonces el objetivo será crear una nueva línea de negocio.

  1. Pasito a pasito, suave, suavesito

Llega el uno de enero y te hinchas a propósitos, que si voy a leer más, que si me apunto al gimnasio, que venga, voy a aprender francés…y al final qué. Al final te has sobrecargado tanto que no has cumplido ninguno de tus objetivos. También en lo referente a los objetivos estratégicos es mejor abandonar la simultaneidad e ir uno por un.

  1. No llego a la última estantería del super porque mido 1,5 metros

Fijar los objetivos es un brutal ejercicio de honestidad. Igual que si llevamos una vida sedentaria y fumamos dos paquetes de tabaco al día no nos plantearíamos ganar la carrera, si la empresa ha conseguido no tener pérdidas por los pelos este ejercicio no podemos ponernos como objetivo ingresar nosecuántos millones el trimestre siguiente. Los objetivos estratégicos deben encuadrarse en nuestras capacidades y las condiciones del entorno.

  1. I wanna be a rockstar

Vale, no podemos pretender tocar en el WiZink Center en medio año si llevamos dos semanas en el garaje ensayando con los amigos. Pero los objetivos tienen que ser desafiantes, movernos y desatar el gusanillo. Si los objetivos se perciben como muy fáciles y no tienen una pizca de complicación, sencillamente no desatarán el interés y la motivación del equipo.

Ch-ch-ch-ch-changes

Cumplidas todas estas premisas es necesario pensar que los objetivos son muchos y más variados que el fondo de armario de Eric en Sex Education. Pueden ser financieros, no financieros o estratégicos; a corto o a largo plazo; más abiertos o más concretos; globales, competitivos o funcionales… Lo importante a la hora de fijarlos es tener en cuenta a dónde queremos llegar, además de todos los puntos anteriores. Pero, sobre todo, lo más vital es pensar en que pueden cambiar. Imagínate que se desata una crisis sanitaria por un virus y tu objetivo era llevar a cabo un pedazo evento para lanzar tu producto al mercado. Pues toca redefinir. Así que, manos a la obra, a definir objetivos, pero siempre pensando que puede empezar a sonar “Ch-ch-ch-ch-changes. Turn and face the strange” en cualquier momento.

Si a pesar de estas pequeñas píldoras sigues necesitando ayuda para identificar las necesidades de tu negocio y precisas una gurú de los objetivos estratégicos, Eva Pastor, fundadora de HeadTeam, empresa de Marketing para PYMES, te ayudará a fijar los pasos de tu camino.