Una startup es una organización humana con gran capacidad de cambio, que desarrolla bien productos o servicios, o ambas, de gran innovación y altamente deseados por un determinado público objetivo requeridos por el mercado, donde diseño y comercialización están orientados completamente al cliente. 

La estructura empresarial de una startup suele operar con gastos mínimos, pero obtiene ganancias que crecen de manera exponencial, manteniendo siempre una comunicación continua y abierta con los clientes, orientándose a la masificación de las ventas. Comenzar una startup en los tiempos que corren, pero antes de la propagación del coronavirus, ya no era una tarea fácil. Muchas personas se lanzan a ello, sin embargo pocas tienen un final feliz. 

El éxito de cualquier empresa, también de las startup, no llega de la noche a la mañana y es un proceso que requiere mucha constancia y confianza para tomar todas las decisiones sólidas de manera muy premeditada. 

  • El primer paso y el más complicado es empezar. A veces, las personas no se sienten suficientemente preparadas o creen que no es el mejor momento. El miedo al fracaso es un sentimiento más que normal y evidente, pero empezar es un pequeño paso que definirá completamente el futuro del negocio. Comienza por algo sencillo: compra de un dominio, un hosting, creación de un logotipo… 
  • Aunque no estés creando un producto novedoso, al hacer un estudio de mercado te darás cuenta de que existen productos muy similares, y servicios prácticamente iguales. Pero no pasa nada, cada uno ofrece una ventaja competitiva y una serie de oportunidades que habrá que analizar. Lo que diferencia a muchas empresas exitosas es la experiencia, no el producto. ¿Acaso Starbucks inventó el café?
  • Tienes que saber vender tu idea, porque es tuya. Escucharás a otros empresarios de estos modelos de startup frases como “es algo como…” o “no sé explicarlo, pero…”. Elimina todo esto, debes ser tu mejor vendedor y transmitir la seguridad propia de un empresario o emprendedor cuando hables de tus ideas, de esta también. 
  • Estudia a todos tus clientes potenciales, porque el producto no será para todo el público en general. Deberás marcar un target bien definido para que tus estrategias (packaging, estrategias digitales, etc.) vayan enfocadas a personas en concreto. Deberás enamorar a tus posibles clientes y ofrecerles una ventaja diferencial. 
  • Parte muy importante: haz un análisis financiero completo. Al lanzar una startup, y prácticamente cualquier cosa, no puedes lanzarte a la piscina porque sí y con lo puesto. Deberás haber hecho un análisis de negocio. 
  • El punto anterior viene a propósito de este. No pienses sólo en el dinero, el análisis financiero desde luego es una parte muy importante, pero no pienses únicamente en los ingresos que puedas obtener. Una startup deberá estar enfocada a la pasión de ofrecer un servicio bueno, y un excelente servicio. Queremos ingresos, claro, pero date espacio y tiempo para que todo se desarrolle. 
  • Aparte de que tu startup serás tú, rodéate del mejor equipo: versátil, que se adapte a los cambios, resolutivos, etc. Al principio, se verán involucrados en distintas tareas, que serán diferentes, para la consolidación inicial del negocio. Deberás establecer un ambiente de trabajo colaborativo, modelos de trabajo en la nube, precios, servicios, productos, etc. 
  • Por último, pero no por ello menos importante (ya que es una parte vital del inicio de cualquier empresa) es la presencia en la red. Intentarás reducir costes, pero no recortes de una parte esencial de la empresa como es la presencia en internet: tarjetas de visita, página web, dossier, etc.