Según la RAE, una agenda es un “libro, cuaderno o dispositivo electrónico en el que se apunta, para no olvidarlo, aquello que se ha de hacer”. Calendario, por su parte es el “sistema de representación del paso de los días, agrupados en unidades superiores, como semanas, meses, años, etc. y la distribución de determinadas actividades en distintas fechas a lo largo de un año”. 

Por qué no llenar tu agenda personal o profesional de muchas cosas 

En ocasiones, las personas que utilizan agendas están acostumbradas a llenarlas al máximo para aprovechar el tiempo de una manera considerable. Pero esto puede llegar a ser un error bastante grave: en una agenda se incluyen acciones, tareas, cosas que tienes pensadas, otras sin importancia, algunas muy importantes… entonces, el problema radica en que planificas demasiado. Además, como ponemos en cada día muchísimas cosas, debemos cambiarlas de día, con el sentimiento de frustración que eso supone. 

Cómo utilizar tu agenda de manera eficiente

Si queremos utilizar de manera óptima y eficiente una agenda, sólamente deberemos añadir tareas, reuniones o compromisos concretos, que haya que hacer en un día y hora determinados. 

Una agenda no es una lista de deseos 

Una agenda debe incluir tareas que te has comprometido a hacer, y que debes hacer sí o sí en el día marcado. En el momento que pasamos de esto a poner cosas en la agenda que nos gustaría hacer, se acaba formando una agenda sin sentido y tarde o temprano, perderemos el control. 

Cuantas menos cosas en la agenda, más productivo 

La agenda es una herramienta útil para ser productivo. Tener demasiadas cosas fijadas en una agenda te hará desvincularte de tu objetivo principal, y pensar excesivamente en cosas que quizá, en ese momento, no tengan importancia. Cuantas menos cosas tengas en la agenda, mejor. Tienes que fechar los compromisos que lleven sí o sí un día concreto y una hora. El resto, puedes anotarlo en listas.